Introducción
Actualmente me encuentro haciendo auditoría de arquitectura y código Javascript dentro del TelefónicaLabs (antiguo I+D) de la mano de Aurigae. Y, como casi en todo proyecto ya iniciado, una de las principales debilidades con las que me encuentro es la falta de una guía de estilo concisa con la que todos los desarrolladores estén comprometidos.
Este punto, lejos de parecer una simple cuestión estética, tiene una importancia capital a la hora de gestionar el código por parte de terceros. El estilo es lo primero que salta a la vista cuando abrimos un fichero y determina en gran parte su contenido: una indentación correcta que delimite bloques funcionales, nombres de variables y funciones consistentes que nos den la pauta de su contenido y, si estuviésemos en un mundo ideal, comentarios a lo largo del código de modo uniforme y coherente que complementen la información del resto.
Es por eso que una de las primeras tareas a abordar en todo proyecto serio es la definición de un documento de estilo para el código con el que se está trabajando. Esto permite unificar los criterios personales de cada desarrollador permitiendo a los demás reconocer fácilmente procesos y estructuras tanto dentro de su trabajo como en el de otros…
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